Argumentation und begründete Erklärung des Ursprungs des Werkes:
Experimentamos una realidad paralela. Paralela en el sentido de estar rodeados de dos tipos de individuos clasificados en, los verdaderamente profesionales y lo de pacotilla es decir aquellos que están haciendo labor de lo que siempre quisieron ser pero que nunca lograron por méritos o estudios y por supuesto que están logrando enmudecer o tapar a aquellos que realmente tienen una opinión seria, rigurosa y válida con argumentos basados en realidades objetivas y que tratan las cosas con propiedad. En ese sentido parece que existe una contra programación para contrarrestar y casi anular la opinión de los más doctos y ésto sucede en casi todas las ramas, da igual si hablas de arte, de periodismo, de médicos o de políticos. Por tanto con esta espumosa proliferación de personas nos domina o dominan las posiciones de seriedad cada vez gente más mediocre".
Vivimos instalados en una realidad paralela, no porque existan dos mundos distintos, sino porque hemos normalizado la convivencia de dos tipos de individuos radicalmente opuestos. Por un lado, aquellos que han construido su criterio desde el rigor, la formación, la experiencia y el mérito; por otro, una creciente masa de profesionales de pacotilla que ocupan espacios que nunca alcanzaron por conocimiento ni por estudio, sino por insistencia, oportunismo o ruido. Esta dualidad no es inocente ni casual. Se trata de una contraprogramación constante, diseñada para diluir, neutralizar y enmudecer las voces verdaderamente cualificadas.
La paradoja es evidente: quienes tratan los asuntos con propiedad, basándose en realidades objetivas y argumentos sólidos, quedan progresivamente sepultados bajo una espumosa proliferación de opiniones huecas, pero insistentes. El valor ya no reside en la verdad ni en la profundidad, sino en la capacidad de ocupar espacio, generar impacto inmediato y simular autoridad. Así, la mediocridad no solo se normaliza, sino que acaba dominando el discurso, imponiéndose como referencia frente a la seriedad.
Este fenómeno se extiende sin distinción a casi todas las ramas del conocimiento: arte, periodismo, medicina, política o cualquier ámbito donde debería primar la responsabilidad intelectual. La contraprogramación actúa como un velo, desactivando el pensamiento crítico y sustituyendo la competencia por apariencia. No se busca comprender, sino eclipsar; no se pretende aportar, sino ocupar.
En este escenario, la realidad se desdobla. Lo auténtico existe, pero queda relegado; lo impostado prolifera y se impone. Contraprogramación no denuncia solo la pérdida de calidad, sino el peligro de una sociedad que confunde cantidad con valor y visibilidad con legitimidad. Una sociedad donde, poco a poco, la mediocridad deja de ser una excepción para convertirse en norma dominante.
“Los valores bajo los que se sustenta nuestra sociedad nacen del materialismo puro. El pragmatismo y los intereses materiales son la única y fundamental ambición en torno a lo cual todo gira. Las imperfecciones en el comportamiento y las pautas del ser humano son la consecuencia extrema de asociar hedonismo y materialismo y esto es lo que analiza esta serie de obras.”