Argumentation und begründete Erklärung des Ursprungs des Werkes:
Quizás llegue un día en el cual el individuo empiece a aborrecer la tecnología por considerarla el motivo y la causa de una gran mayoría de sus problemas y por supuesto de su esclavitud. Porque no lo obviemos, la tecnología nos vuelve dependientes.
La posibilidad de un rechazo social hacia la tecnología no surge de un impulso irracional, sino del agotamiento progresivo de un modelo que prometió emancipación y ha derivado en dependencia. Durante décadas, la tecnología fue asumida como sinónimo de progreso incuestionable, sin atender a las consecuencias de una delegación constante de funciones, decisiones y responsabilidades que antes pertenecían al ámbito humano.
La comodidad, presentada como logro, ha operado como un mecanismo de sustitución silenciosa. Ha reemplazado el esfuerzo por automatismo, la experiencia por simulación y la reflexión por eficiencia. En este proceso, el individuo no ha sido sometido por la fuerza, sino desplazado por su propia renuncia. El problema ya no reside en lo que la tecnología hace, sino en aquello que el ser humano ha dejado de hacer desde que dejó de ser imprescindible.
El eventual rechazo a la tecnología puede interpretarse como una reacción ética tardía, una respuesta instintiva ante la percepción de haber cedido el núcleo de la decisión. Cuando los algoritmos anticipan el deseo y los sistemas automatizados optimizan incluso la duda, la conciencia comienza a advertir la pérdida de algo esencial: la capacidad de errar, de demorarse, de elegir sin la tiranía de la utilidad.
La idea de concebir un nuevo planteamiento hacia la tecnología no no implica una regresión nostálgica ni un retorno al pasado, sino la interrupción de una inercia asumida como irreversible. Detener el flujo para recuperar conciencia. Sin embargo, esta interrupción plantea una paradoja inevitable: una sociedad profundamente mediada por la tecnología difícilmente puede prescindir de ella sin asumir consecuencias severas. La verdadera cuestión no es si ese gesto es posible, sino si existe la voluntad de asumir su coste.
El conflicto no se sitúa en la tecnología como herramienta, sino en la ruptura de la simbiosis entre esta y el ser humano. Cuando la herramienta deja de ampliar las capacidades humanas y comienza a sustituirlas, la relación se vuelve asimétrica y parasitaria. En ese punto de fricción, la humanidad se enfrenta a una pregunta decisiva: si aún actúa como sujeto consciente o si ha quedado reducida a mero usuario de sistemas que deciden por ella.
La obra se sitúa en ese umbral crítico, donde la elección ya no es entre progreso o atraso, sino entre conciencia o automatización.
”Ciencia y Tecnología” es parte del título de una serie secuencial de obras que hacen referencia a aquellos logros y descubrimientos científicos o tecnológicos que le han permitido al ser humano obtener un salto cualitativo y cuantitativo en su desarrollo.”