Argumentation und begründete Erklärung des Ursprungs des Werkes:
La salud mental del individuo se está deteriorando de forma progresiva, y no es una percepción aislada ni romántica del malestar contemporáneo pues los datos clínicos, sociales y culturales apuntan en esa dirección. Los motivos son estructurales y, en buena medida, consecuencia directa de la propia evolución del modelo de vida que hemos construido.
El ser humano no ha cambiado neurológicamente al ritmo al que ha cambiado su entorno. Nuestro cerebro sigue preparado para vínculos estables, ritmos previsibles, recompensas diferidas y contacto físico y comunidad, sin embargo, vivimos en un entorno de hiperestimulación constante, recompensas inmediatas, incertidumbre permanente y relaciones frágiles y mediatizadas. Esta disonancia genera estrés crónico, ansiedad y sensación de desajuste existencial. Por otro lado está la saturación cognitiva y sobreexposición, nunca antes el individuo había estado sometido a tanta información, tantos estímulos y tantas comparaciones constantes, el cerebro no descansa, la atención se fragmenta, el pensamiento profundo se debilita y aparece una fatiga mental silenciosa que deriva en ansiedad, irritabilidad, apatía y pérdida de sentido, en realidad no estamos más informados sino más saturados.
Igualmente hoy en día hay un mayor nivel de individualismo, soledad y pérdida de comunidad, cada vez los individuos desean ser más libres, pero también están más solos si a esto le añadimos la cultura del rendimiento y la autoexplotación, es fácil caer en ell fracaso como culpa personal y no como consecuencia de un sistema, lo cual desemboca en depresión, sensación de inutilidad y pérdida de autoestima.
No es casual que antes existieran relatos compartidos (religión, comunidad, proyecto colectivo) esto formaba alianzas, pero ahora el individuo debe fabricar su propio sentido, pero sin herramientas sólidas para hacerlo lo cual lleva a que ese vacío se disfraze de consumo o distracción.
El aumento de trastornos depresivos y conductas autodestructivas está directamente ligado a esta crisis de significado. En realidad la salud mental no se ha deteriorado porque el ser humano sea más débil, sino porque el modelo de vida actual excede su capacidad adaptativa, la evolución tecnológica ha superado a la evolución emocional y el individuo ha quedado solo frente a una complejidad desbordante
Todos estos problemas estructurales se traducen en un patrón bastante claro de patologías mentales, que no aparecen de forma aislada, sino interrelacionadas y retroalimentadas. No son “nuevas” enfermedades, pero sí nuevas en su frecuencia, intensidad y normalización. Así los trastornos de ansiedad, la incertidumbre constante, la hiperestimulación, la depresión que rara vez es solo tristeza sino también agotamiento y fatiga crónica, vacío y pérdida de sentido o desconexión emocional y deterioro cognitivo leve junto con trastornos del sueño, dependencia y problemas físico derivados de trastornos mentales son sólo algunos de los motivos que aún siendo capaces de tenerlo casi todo, nada nos permite ser felices.
“Los valores bajo los que se sustenta nuestra sociedad nacen del materialismo puro. El pragmatismo y los intereses materiales son la única y fundamental ambición en torno a lo cual todo gira. Las imperfecciones en el comportamiento y las pautas del ser humano son la consecuencia extrema de asociar hedonismo y materialismo y esto es lo que analiza esta serie de obras.”