
En contraposición al Hiperrealismo
el "Simbiosismo" promueve crear
Obra Pictórica a partir de Fotografías.
Un viaje desde la "Experiencia
hacia la Conciencia"
Chicote CFC / 2012

CHICOTE CFC
DECLARACIÓN
DE ARTISTA

Nacido el 20 de diciembre de 1963, Chicote CFC desarrolla desde sus primeros años una marcada inclinación hacia la creación artística. De formación autodidacta en su infancia, sus primeras aproximaciones surgen de la observación y reinterpretación tanto de los maestros clásicos como de las vanguardias surrealistas y abstractas. En 1984, con el objetivo de perfeccionar su práctica y ampliar sus recursos expresivos, ingresa en el Centro de Estudios Académicos de Arte – Artium de Madrid. Sus primeras obras, de carácter marcadamente clásico, evolucionan progresivamente hacia la experimentación con materiales, técnicas mixtas y lenguajes plásticos contemporáneos. Durante este proceso, su interés por la imagen se expande hacia la fotografía, disciplina que incorpora a través de sus viajes y que pasa a integrarse de forma estructural en su desarrollo creativo. A partir de entonces, su trabajo se articula en un diálogo constante entre lo pictórico y lo fotográfico, consolidando una mirada propia. En paralelo a su actividad artística, desarrolla una labor como crítico y articulista en diversos medios de prensa escrita, al tiempo que amplía su formación en el ámbito científico. Esta doble vertiente refuerza un creciente interés por la tecnología y la innovación, elementos que se integran de manera decisiva en su práctica. Con la irrupción de las herramientas digitales, amplía su campo de acción hacia el diseño gráfico y la imagen digital, incorporando nuevos lenguajes y procesos de creación. Su trayectoria, con más de cuarenta y cinco años de experiencia, abarca disciplinas como la pintura, la escultura, la fotografía, el diseño gráfico, la creación digital y el diseño de interiores, configurando un cuerpo de obra diverso y coherente en su búsqueda constante de integración entre arte y tecnología. Impulsado por una intensa curiosidad cultural y humana, ha recorrido más de ochenta países, generando un extenso archivo visual propio que constituye una de las bases fundamentales de su obra. En 2012 formula el “Simbiosismo” o “Arte Simbiótico”, un movimiento que plantea una inversión conceptual del hiperrealismo y propone la fusión entre fotografía y pintura, estableciendo un nuevo marco de relación entre imagen, percepción y pensamiento. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en ciudades como Madrid, Barcelona, Nueva York, Ciudad de México, Londres, Berlín, Ámsterdam, Miami, Viena, Taiwán, Venecia o Hamburgo. Su obra se sitúa en la intersección entre arte, tecnología y reflexión contemporánea, consolidando un lenguaje propio que redefine los límites entre fotografía y pintura.
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ÓPTICA DE LA
OBRA
"Los sueños son el recreo de la inteligencia,
la creatividad su único momento de libertad e independencia"
Chicote CFC / 2012
La obra de Chicote CFC se construye desde una tensión constante entre resistencia y exceso visual, alejándose de la complacencia estética y de la neutralidad formal. En este sentido, su trabajo se distancia de la simplificación del plano monocromático y de la reducción estructural del minimalismo, para desplegar una energía visual densa y de fuerte carga expresiva. Su lenguaje plástico se articula a través de una ejecución compleja, donde la textura, el color y la luz operan como elementos activos de construcción. La abundancia de matices cromáticos, los reflejos controlados y las transparencias sutiles configuran un sistema visual que remite a procedimientos pictóricos como la veladura, reinterpretados desde una lógica contemporánea. Estas estructuras visuales no buscan una correspondencia literal con la realidad representada, sino que se construyen como metáforas abiertas donde lo expresivo y lo conceptual conviven en equilibrio. En ocasiones, se aproximan a un expresionismo esencial, en el que la forma se convierte en vehículo de tensión emocional y pensamiento visual. Más allá de su dimensión formal, la obra se sitúa en el terreno de la observación crítica del comportamiento humano contemporáneo. Funciona como un dispositivo de reflexión sobre las estructuras sociales, culturales y emocionales que definen la época actual. No persigue una representación idealizada del ser humano, sino una confrontación directa con sus contradicciones. En sus imágenes se hacen visibles tensiones fundamentales de la sociedad contemporánea: la fragilidad ética, la dependencia del reconocimiento externo, la banalización del sufrimiento ajeno y la normalización de dinámicas basadas en el egoísmo, la envidia o la inseguridad. No existe un juicio moral explícito, sino un proceso de exposición. Subyace en su trabajo una reflexión sobre el ritmo artificial que estructura la vida actual: un dinamismo permanente que ha desplazado la pausa, la introspección y la capacidad de análisis. Este estado de aceleración constante genera una paradoja central: cuanto más conectada está la sociedad, mayor es su desconexión con lo esencial. La obra no busca ilustrar ni resolver estos conflictos, sino hacerlos visibles. Opera como un espacio de tensión donde el espectador se enfrenta a aquello que normalmente permanece diluido en la rutina visual contemporánea. Más que ofrecer respuestas, su trabajo plantea una forma de confrontación con el presente: una invitación a observar, con distancia crítica, aquello que define —y a la vez distorsiona— la condición humana contemporánea.
CREDENCIALES
La obra de "Chicote CFC" ha sido adquirida o solicitada de manera heterogénea por muy diversos espacios, centros, entidades y colecciones, tanto públicas como privadas. En un ejercicio de máximo respeto y por deseo expreso de algunos de sus titulares a mantener el anonimato y la confidencialidad, en este apartado se hace omisa referencia a los mismos.












“El Simbiosismo no busca explicar la imagen, sino provocar su revelación.
La obra no se descifra ni se entiende: se siente y se experimenta.
En ella, lo emocional y lo conceptual se entrelazan hasta diluir sus límites,
convirtiendo la imagen en un pulso vivo, íntimo y profundamente humano.”





